La inversión en cifras
Volumen total: 96.167.764 €
Contrato 1 — GC-1 + Sur: 53,4 M€ (450+ km)
Contrato 2 — Área metropolitana: 42,7 M€ (153 km)
Duración: 4 años + 1 año de prórroga (hasta 2030)
Abarca: 600 km de vías, 11 túneles (10,6 km), 14 viaductos, 21 pasos inferiores
Incremento: +78 % respecto al contrato anterior de 2017
Aprobado: 18 de marzo de 2026, Consejo de Gobierno del Cabildo
La GC-1: arteria vital de una isla que vive del turismo
Quien alquila un coche en Gran Canaria circulará casi con total seguridad por la GC-1. La Autopista del Sur es la carretera más transitada de las Islas Canarias: entre 100.000 y 135.000 vehículos pasan diariamente por el tramo entre Las Palmas y Jínamar, y más de 80.000 por el tramo Salinetas–Maspalomas. La autopista conecta el aeropuerto LPA con la capital y con todo el sur turístico: Playa del Inglés, Meloneras, San Agustín, Puerto Rico y Mogán. Sin la GC-1, Gran Canaria no funciona.
El problema: la infraestructura está envejecida y sobrecargada. Los primeros tramos de la autopista actual datan de la década de 1960, el túnel Adolfo Cañas de 1999. El túnel debe cerrarse periódicamente por concentración de CO porque su sistema de ventilación no fue diseñado para el volumen de tráfico actual. La borrasca Therese demostró la semana pasada lo que ocurre cuando la infraestructura llega a su límite: la GC-1 fue cortada en el enlace de Tarajalillo junto a Bahía Feliz, la GC-550 en Temisas se hundió literalmente, y la GC-60 entre Maspalomas y la cumbre quedó intransitable durante días.
Qué se construye exactamente y dónde
Los 96 millones de euros se reparten en dos contratos independientes que cubren distintas zonas de la isla.
Es el mayor de los dos contratos y abarca más de 450 kilómetros de vías. Se divide en dos lotes: el Lote 1 (casi 40 M€) cubre la autopista GC-1 en sí, desde Las Palmas hasta Mogán, incluyendo enlaces, biondas, señalización, sistemas de drenaje e iluminación. El Lote Sur (13,4 M€) abarca toda la red viaria del sur de la isla, incluida la GC-60 (Maspalomas–Tunte, la única conexión del sur con la cumbre), la GC-10 (Avenida del Cabildo) y la GC-100 (Circunvalación de Telde).
En términos prácticos: reasfaltado, reparación de daños por temporal, renovación de biondas y señales, limpieza de canales de drenaje (especialmente crítica tras las lluvias de Therese), mantenimiento del alumbrado e inspección periódica de toda la infraestructura. El presupuesto medio anual supera los 13 millones de euros, suficiente para trabajar de forma continua en toda la red en lugar de limitarse a reaccionar ante emergencias.
Carreteras del sur: lo que el turista debe saber
GC-1 (Autopista del Sur): Conexión principal Aeropuerto – Las Palmas – Maspalomas – Mogán. Más de 100.000 vehículos/día.
GC-60 (Maspalomas–Tunte): Única vía del sur a la cumbre (Fataga, San Bartolomé, Roque Nublo). Sinuosa, estrecha, peligrosa con lluvia.
GC-500 (carretera costera): Puerto Rico – Arguineguín – Maspalomas. Muy frecuentada por turistas.
GC-100 (Circunvalación de Telde): Vía de circunvalación que alivia la GC-1 por el este.
El segundo contrato se centra en los 153 kilómetros de las vías de mayor densidad de tráfico en torno a la capital Las Palmas de Gran Canaria. Incluye el tramo norte de la GC-1 (Belén María a Jínamar), la GC-2 (Autovía del Norte), la GC-3 (Circunvalación), la GC-4 (Variante de Tafira) y varias vías secundarias. Es clave: el contrato cubre el mantenimiento de once túneles con 10,6 kilómetros en total, entre ellos el túnel de Adolfo Cañas, el cuello de botella neurálgico de la GC-1 que debe cerrarse en caso de congestión por acumulación de CO. También incluye 21 pasos inferiores y 14 viaductos, entre ellos el del Guiniguada y el puente de Riquianez.
El presupuesto anual de este contrato ronda los 10,7 millones de euros, un aumento del 78 por ciento respecto al contrato anterior de 2017 (entonces 24 M€ en total con anualidades de apenas seis millones). El incremento se explica por la subida de costes de materiales y mano de obra tras ocho años, nuevas normativas de seguridad de la UE (Directiva 2004/54/CE para túneles de más de 500 metros), sistemas de ventilación e iluminación obsoletos que necesitan modernización urgente, y kilómetros adicionales de carretera que han pasado a competencia del Cabildo desde 2017.
Por qué ahora: Therese como advertencia
La aprobación de los 96 millones por el Consejo de Gobierno del Cabildo se produjo el 18 de marzo de 2026, el mismo día en que la borrasca Therese asestaba su primer golpe a la isla. La coincidencia fue involuntaria pero simbólica: la semana posterior a la aprobación demostró en tiempo real lo que significa una infraestructura deficiente. La GC-550 en Temisas se hundió, aislando un pueblo entero. La GC-60 quedó cortada por inundaciones y desprendimientos. La GC-1 se cerró en el enlace de Tarajalillo. Más de 3.000 personas fueron evacuadas o quedaron incomunicadas.
Augusto Hidalgo, consejero de Obras Públicas del Cabildo de Gran Canaria (Nueva Canarias), subrayó durante la aprobación que el objetivo es un «mantenimiento continuo y eficaz» de toda la infraestructura insular: no solo tapar agujeros después de cada temporal, sino un mantenimiento preventivo que evite los daños antes de que se produzcan. La borrasca Therese reforzó ese argumento con más contundencia que cualquier presentación.
Qué cambia en el sur
Para visitantes y residentes del sur, las consecuencias son tangibles:
Mejor firme en la GC-1: La autopista entre el aeropuerto y Maspalomas se mantendrá permanentemente en buen estado, no solo se reparará tras un accidente o una inundación. Esto significa menos baches, señalización intacta, iluminación funcional y, sobre todo, un sistema de drenaje mejorado que reduzca el riesgo de aquaplaning en lluvias fuertes.
Carreteras de montaña más seguras: La GC-60 de Maspalomas a Tunte, la carretera que los turistas toman hacia el Roque Nublo, Fataga y los pueblos de cumbre, es una de las vías más problemáticas de la isla. Estrecha, sinuosa, con biondas y quitamiedos obsoletos, algunos de los años 70. El nuevo contrato prevé la renovación sistemática de los elementos de seguridad, una medida largamente esperada para una carretera recorrida a diario por cientos de coches de alquiler.
Túneles modernizados: El túnel de Adolfo Cañas en la GC-1 a la altura de La Laja recibirá un nuevo sistema de ventilación y se adaptará a la directiva europea de túneles. Paralelamente ya se ejecutan proyectos para una galería de evacuación con dos salidas de emergencia. El objetivo: que el túnel no tenga que cerrarse cada vez que hay retenciones.
Sustitución de malecones: Los típicos muros de piedra canarios (malecones) que bordean muchas carreteras de medianías se están sustituyendo por barreras metálicas modernas, un proyecto paralelo de 32 millones de euros en marcha desde 2024 y cuyos resultados ya son visibles en varias vías de las medianías.
Cronología
18 de marzo de 2026: Aprobación por el Consejo de Gobierno del Cabildo
2026 (en curso): Licitación y adjudicación de ambos contratos
Finales de 2026: Inicio previsto de los trabajos
2030: Duración del contrato (4 años + 1 año de opción)
El contexto mayor: infraestructura en una isla turística
Los 96 millones forman parte de una ofensiva de infraestructura más amplia del Cabildo bajo Antonio Morales (Nueva Canarias). En paralelo avanzan la central de bombeo Salto de Chira (320 M€), la modernización del puerto de Las Palmas y el proyecto de alumbrado viario (9,6 M€ para reconversión LED en túneles y autopistas). Junto con el Convenio de Carreteras entre el Estado y Canarias, dotado con 1.470 millones de euros para obras viarias en todas las islas, los fondos destinados a infraestructura en los próximos años son considerables.
Para una isla cuya economía depende en un 36,8 por ciento del turismo, las carreteras en buen estado no son un lujo sino una necesidad de supervivencia. Los 18 millones de turistas que visitan cada año las Canarias esperan una infraestructura que funcione: del aeropuerto al hotel, del hotel a la playa, de la playa al Roque Nublo. Los 96 millones son una señal de que el Cabildo ha entendido esa conexión.
Si los contratos se adjudicarán a tiempo y las obras se completarán según lo previsto queda por ver. La experiencia con los proyectos de obra pública en Canarias invita a la cautela: el contrato anterior del área metropolitana se adjudicó en 2017 y solo ahora vence, bastante más allá de los cuatro años inicialmente previstos. Pero la inversión en sí es un hecho, la urgencia tras Therese es innegable, y para cualquiera que se quede atascado en la GC-1 o esquive un bache en la GC-60, es una buena noticia.
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