Las cifras comparadas

Canarias hasta el 15 de mayo de 2026: 3.018 llegadas en 36 embarcaciones (pateras y cayucos).

Mismo periodo 2025: 10.822 llegadas en 175 embarcaciones.

El descenso: 72,1 por ciento menos personas, casi 80 por ciento menos embarcaciones.

España total por mar: menos 52 por ciento (6.782 llegadas).

Llegadas por tierra a Ceuta y Melilla: más 246 por ciento (2.265 personas).

Año récord 2024 en Canarias: 46.843 llegadas.

Las cifras en detalle

Los datos que el Ministerio del Interior publicó el lunes en su balance quincenal son los más claros en años — y se pueden leer en varias direcciones. La cifra central: 3.018 personas han llegado a las Islas Canarias entre enero y el 15 de mayo, en 36 embarcaciones. En el mismo periodo del año pasado fueron 10.822 personas en 175 embarcaciones. Un menos 72,1 por ciento en personas, casi un 80 por ciento en número de embarcaciones.

Como se desplazan las rutas

Quien mira estas cifras tres pasos atrás ve un patrón que no es casual. Los flujos a través del Mediterráneo y del Atlántico se desplazan. Mientras la ruta atlántica hacia Canarias — vía Mauritania y Senegal — se vacía, las llegadas por tierra a Ceuta y Melilla desde Marruecos suben un 246 por ciento interanual, de 654 a 2.265 personas. Las entradas por mar a la Península crecen un 24 por ciento. Las rutas no han desaparecido, se mueven.

Detrás del desplazamiento hay factores que no se detallan en las notas oficiales pero son conocidos en la investigación. Patrullas reforzadas frente a la costa mauritana y senegalesa, acuerdos de cooperación con países de origen, nuevos medios de Frontex para la ruta atlántica. Al otro lado: inestabilidad política en el Sahel, que sigue poniendo a personas en movimiento — pero cada vez más por otras rutas, o hacia Argelia, desde donde el cruce mediterráneo es mucho más corto.

El contexto politico

En las propias Canarias el descenso es más visible en los puertos que se han convertido en puntos de recepción en los últimos años — Arguineguín en el sur de Gran Canaria, La Restinga en El Hierro. Las cifras de recepción de los cuatro primeros meses alcanzaron 2.276 — las islas que en el año récord de 2024 tuvieron que gestionar 46.843 llegadas respiran. Los centros de acogida, los servicios sociales y el personal sanitario hicieron un trabajo durísimo en 2024. Ahora la situación se relaja.

Quien quiera hablar de éxito estratégico precipitadamente debería tener dos cosas en cuenta. Primero: la ruta atlántica figura, según datos de ACNUR, entre las más peligrosas del mundo. En 2025 murieron o desaparecieron en ella 1.214 personas. La cifra no llegará a cero en 2026 — bajará solo proporcionalmente al número reducido de llegadas. Segundo: lo que disminuye en un sitio suele aparecer en otro. La subida en Ceuta y Melilla lo muestra. La migración no desaparece, busca otras vías.

Lo que los datos no cuentan

Políticamente el tema ha vuelto a las islas en las últimas semanas. El Gobierno autonómico de Fernando Clavijo negocia con Madrid el reparto de menores migrantes no acompañados a otras comunidades autónomas — un asunto que ha tensado especialmente el sistema de acogida. La actual relajación en la ruta da tiempo a las negociaciones, pero no soluciones. Los centros de acogida siguen llenos de personas que llegaron en los meses y años anteriores y avanzan por el sistema de asilo español.

Para Canarias en su conjunto este es menos un día de noticia y más un ciclo largo. Lo que en 2020 empezó con unos miles de llegadas culminó en 2024 con casi 47.000 — una cifra que llevó al sistema político y logístico de las islas al límite. El descenso actual es un respiro. Cuánto durará depende de cosas que se deciden lejos de las islas: en Bruselas, en Rabat, en Dakar, en Niamey. A día de hoy, el Ministerio del Interior reporta una situación bastante más relajada en Canarias que hace doce meses — y eso, sin sacar conclusiones políticas, es información que importa.