Del 21 al 23 de abril de 2026 se celebró en Madrid el WindEurope Annual Event — la feria de referencia europea del sector eólico. Canarias estuvo presente con más de 40 empresas y un stand de 80 metros cuadrados, como única comunidad autónoma española con espacio propio. Una estrategia con mensaje claro: el archipiélago quiere ser la primera ubicación de España para un parque eólico marino comercial.

El plan del Gobierno canario es concreto. En la V Mesa de la Eólica Marina de febrero de 2026, la Consejería de Transición Ecológica bajo Mariano Hernández Zapata formuló una alegación al Ministerio para la Transición Ecológica: un procedimiento de concurrencia diferenciado para Canarias, un único parque, un área licitable frente a la costa de Gran Canaria con 220 a 250 megavatios de potencia instalada. Tres propuestas concretas compiten ya por la licencia — y el sector estima la primera entrada en operación no antes de 2032.

¿Por qué se posicionan las Canarias como pionero offshore?

Tres factores estructurales hacen del archipiélago el sitio piloto adecuado. Primero el potencial de viento: vientos alisios constantes, zonas de mar profundo aptas para cimentaciones flotantes, distancia a la costa que reduce el impacto visual. La costa sureste de Gran Canaria entre Pozo Izquierdo y Arinaga aporta el equivalente de 6.000 horas de carga plena al año — el doble de muchas localizaciones peninsulares. Segundo la falta de superficie: las islas son pequeñas para grandes despliegues de renovables terrestres. Tercero el sistema eléctrico aislado: las Canarias importan hasta ahora casi todo el combustible para sus centrales. Cada megavatio renovable reduce directamente el „extracoste" — el sobrecosto que la tarifa eléctrica española soporta para subvencionar el suministro canario.

Las islas disponen además, con la central hidráulica reversible Salto de Chira en Gran Canaria, de un componente clave de almacenamiento. La instalación podrá compensar las fluctuaciones de la energía eólica intermitente. Sin un backbone de almacenamiento de este tipo, un parque offshore en un sistema insular aislado sería técnicamente arriesgado.

Por eso el Gobierno canario argumenta que el archipiélago no debe estar en el mismo proceso de subasta que la península. „Existe un ecosistema preparado, con empresas que han ganado capacidad, experiencia y autonomía", afirma Elba Bueno, gerente del Clúster Marítimo de Canarias. La demanda: un procedimiento singular que reconozca la realidad insular y evite retrasos innecesarios.

¿Qué proyectos compiten por la licencia?

Tres propuestas están actualmente en el mercado — con escalas y consorcios diferentes.

FOWCA — Floating Offshore Wind Canarias: Joint venture entre Naturgy y Equinor, firmado en 2022 en Bilbao en WindEurope. Previsto: 216 MW frente a la costa sureste de Gran Canaria, 12 aerogeneradores flotantes, distancia a la costa entre 8 y 16 kilómetros, tecnología de plataforma semi-sumergible, conexión por la subestación Barranco de Tirajana III de Red Eléctrica Española. La inversión se cifra en unos 900 millones de euros. La Universidad de Las Palmas ha estimado en un estudio 2.500 puestos de trabajo directos, indirectos e inducidos en todas las fases.

Parque Eólico Gofio: Proyecto de la empresa gallega Greenalia, planificado en una de las zonas marinas más ventosas de Europa. El proyecto se modificó en una adenda en enero de 2024 para adaptarse a los Planes de Ordenación del Espacio Marítimo (Real Decreto 150/2023) y pasó a 48 MW con 3 aerogeneradores flotantes de 16 MW de potencia unitaria cada uno (146 m de altura de buje, 252 m de diámetro de rotor). Inversión aproximadamente 140,7 millones de euros. Greenalia obtuvo en 2021 la autorización de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea AESA para la versión original de 4 aerogeneradores y posiciona el proyecto como el primer parque eólico marino flotante de España. Otros cuatro proyectos de 50 MW (Dunas, Mojo, Cardon, Guanche) que Greenalia había solicitado en 2022 a la Secretaría de Estado de Energía fueron denegados.

PRIMAVERA — Granadilla, Tenerife: Instalación piloto de Primavera Offshore Wind. El 27 de febrero de 2026 se publicó en el Boletín Oficial del Estado la información pública sobre la autorización. 11 MW totales, 2 aerogeneradores de 5,5 MW cada uno, plataforma flotante W2Power, anclaje en el Puerto de Granadilla, distancia del dique 346 metros, altura de turbinas hasta 184 metros, diámetro de rotor hasta 160 metros. Conexión por la subestación Granadilla, suficiente para abastecer a 19.000 viviendas.

A esto se suma el proyecto San Borondón de Iberdrola: un parque de 238 MW también frente a la costa sureste de Gran Canaria, que también aspira a la subasta canaria. La entrada en operación de los proyectos será escalonada. La planta piloto PRIMAVERA en Granadilla primero — como demostración. FOWCA, San Borondón y Gofio en una fase de adjudicación posterior, dependiente de la subasta y del volumen de inversión.

¿Cuándo funcionará comercialmente el primer parque?

La expectativa del sector español es sobria: no antes de 2032. Esta estimación procede del propio evento WindEurope 2026 y la comparten varias fuentes industriales. Tres factores explican los plazos largos.

Primero el procedimiento regulatorio: España debe primero convocar la primera subasta estatal de eólica marina, definir las condiciones técnicas, fijar los procedimientos de autorización. Las Canarias defienden un procedimiento diferenciado — si el Ministerio lo acepta, queda abierto. Los retrasos en esta fase son realistas. Mariano Hernández Zapata ha señalado a mediados de abril de 2026 que la convocatoria debería haberse hecho en diciembre de 2024 — está pendiente desde hace 16 meses.

Segundo la infraestructura portuaria: los puertos españoles no están actualmente equipados para producir, suministrar y montar componentes de eólica marina a escala industrial. Canarias quiere desarrollar las capacidades portuarias locales con el programa Blue Supply Chain — un proyecto Interreg MAC 2021-2027 con financiación FEDER del 85 por ciento.

Tercero el volumen de inversión: un parque de 250 MW cuesta según estimaciones sectoriales unos 1.000 millones de euros. La financiación se hace con una mezcla de inversores privados y fondos UE — ambos requieren tiempo para autorizaciones y seguridad jurídica. El Gobierno canario ha gastado en paralelo dinero propio de preparación para caracterizar el emplazamiento: 6 millones de euros para datos meteorológicos y oceanográficos con boyas Lidar, 1,2 millones de euros para un estudio geofísico completo del lecho marino.

¿Qué conflictos políticos están en juego?

Tres campos de tensión rodean el proyecto.

Disputa regulatoria con Madrid: El Gobierno canario no quiere obligar al archipiélago a competir en el mismo proceso de subasta que la península. El Ministerio para la Transición Ecológica no se ha pronunciado hasta ahora a favor de un procedimiento singular. La demanda de las islas es legítima — pero puede llevar a retrasos si Madrid no la acepta. El Cabildo de Gran Canaria bajo Antonio Morales ha presentado además en enero de 2026 un catálogo propio de demandas para asegurar la participación municipal en los ingresos fiscales, cláusulas locales de empleo y un porcentaje establecido de la energía para la isla.

Conflicto con pesca y turismo: Los parques offshore previstos frente a la costa sureste de Gran Canaria se sitúan en zonas históricamente usadas por la pesca. Las Cofradías de la isla han expresado reservas sobre la compatibilidad de usos. Asociaciones turísticas observan también con cautela el desarrollo — aerogeneradores flotantes a la vista de terrazas hoteleras no es una cuestión estética trivial. El Gobierno canario ha empleado una visualización de realidad virtual en Madrid para abordar la cuestión de la visibilidad. Las instalaciones están a 8 a 16 kilómetros de la costa.

Competencia industrial con Galicia: La región de Galicia argumenta que con su industria naval (Ferrol, Vigo) es el sitio natural para la industrialización española de la eólica marina. Galicia exige también un parque piloto. El Gobierno español se enfrenta así a una elección políticamente difícil — ambas regiones fundamentan su demanda con argumentos sólidos. Schallenberg ha subrayado en Madrid varias veces que cada retraso adicional erosiona la ventaja industrial canaria.