¿Qué ocurrió en el aeropuerto de Gran Canaria?
El vuelo VY3008 de Vueling despegó según lo previsto a las 17:25 horas del aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. La llegada a Gran Canaria estaba prevista para las 19:50 horas, hora canaria.
Tras aterrizar el lunes 26 de octubre de 2026 por la noche, el avión fue trasladado a una zona de seguridad apartada. Así se buscaba que la inspección afectara lo menos posible al resto de despegues y aterrizajes.
Los pasajeros y la tripulación tuvieron que abandonar el avión. Fueron trasladados a una sala separada dentro del recinto aeroportuario.
Dos unidades de desactivación de explosivos esperaban en la pista. Se revisaron tanto el avión como el equipaje.
¿Cómo reaccionaron las autoridades ante la amenaza?
Tras el aterrizaje, el avión fue trasladado a una zona de seguridad apartada. Con ello se pretendía que la inspección afectara lo menos posible al resto de despegues y aterrizajes.
La Guardia Civil, su unidad Tedax y la Policía Nacional participaron en el operativo. Las fuerzas de seguridad se coordinaron con los responsables del aeropuerto.
Vueling comunicó que el avión había aterrizado con normalidad en Gando. Los pasajeros fueron desembarcados y se siguieron los protocolos de seguridad correspondientes.
¿Se cerró el aeropuerto?
AENA comunicó que el aeropuerto funcionó con normalidad en general. No se confirmaron afecciones relevantes para el resto de la operativa.
No se informó de un cierre general del aeropuerto. El incidente concreto sí pudo provocar esperas puntuales o algunos retrasos temporales.
¿Qué significa esto para los viajeros?
No se anunciaron nuevas normas, tasas, plazos ni restricciones de acceso para residentes, extranjeros o visitantes. El incidente afectó únicamente al vuelo procedente de Barcelona.
Los viajeros con vuelos el 26 de octubre debían consultar el estado directamente con la aerolínea o con AENA. En los informes disponibles no se anunció ningún reembolso ni compensación automática.
¿Qué sigue sin estar claro?
En un primer momento no se sabía quién había dado el aviso. Tampoco estaba claro si se había encontrado algún objeto sospechoso concreto.
Las fuerzas de seguridad debían terminar el registro y aclarar el origen de la falsa alarma. No se publicó ninguna fecha ni plazo adicional.
¿Qué normas se aplican ante amenazas de bomba?
El Programa Nacional de Seguridad para la Aviación Civil (PNS) considera toda amenaza de bomba como un posible peligro por explosivos. Esto incluye también los avisos anónimos o falsos.
La comunicación de información falsa que ponga en peligro la seguridad de un avión se considera una interferencia ilícita. La aplicación de las medidas corresponde a la autoridad competente, al gestor aeroportuario o a la aerolínea.
El PNS exige que las alarmas de detectores de metales y de explosivos se resuelvan antes de permitir el acceso o el transporte. La parte pública del programa no recoge, sin embargo, un procedimiento detallado para cada amenaza concreta.