Las cifras
75 visitas presenciales realizó la ATC en 2025 — por primera vez en su historia. Antes no existían. Las inspecciones sobre el terreno eran competencia de la Agencia Estatal; la canaria no tenía ni personal ni medios para ello.
210 visitas presenciales están previstas para 2026. Una triplicación en un solo año. Según la consejera de Hacienda, Matilde Asián, el año piloto 2025 ha sido «adecuado» y ha obtenido «los resultados esperados», por lo que el programa se amplía.
18.000 controles censales se prevén para 2026, frente a los 15.000 del año anterior. Son comprobaciones automáticas en las que se cruzan datos de registro, declaraciones fiscales y actividad empresarial.
Qué significa en la práctica
Las visitas presenciales de la ATC no son auditorías convencionales. Son «visitas in situ» — controles sin previo aviso en los que los funcionarios se presentan directamente en el comercio, el local o la oficina. Recogen información, comprueban si el alta censal es correcta, si el IGIC se liquida debidamente y si la actividad real coincide con los datos declarados.
Como lo expresó la consejera Asián: «Una cosa es comprobar una empresa a través de archivos, y otra es ir a ver cómo es la realidad sobre el terreno.»
A quién puede afectar: a cualquiera que tenga un negocio en Canarias. Comerciantes, hosteleros, profesionales liberales, prestadores de servicios. El foco se centra especialmente en negocios donde la facturación declarada no cuadra con la actividad visible — un local en primera línea de Playa del Inglés que apenas declara ingresos, llama la atención.
Por primera vez: ATC y cabildos juntos
También es nueva la colaboración entre la ATC y los cabildos insulares. Por primera vez, técnicos del Gobierno de Canarias y de los cabildos trabajan conjuntamente en inspecciones y comparten información tributaria de forma legal y segura. Los cabildos, que hasta ahora tenían competencias limitadas en materia de tributos propios, pueden ahora participar en inspecciones vinculadas al IGIC (Impuesto General Indirecto Canario).
Esto cambia el alcance: la ATC está en Las Palmas y Santa Cruz. Los cabildos conocen sus islas. Juntos llegan a rincones que una administración puramente central no tiene en el radar.
La paradoja: más controles con menos personal
La ATC tiene 752 puestos en su relación de puestos de trabajo. Están cubiertos 459 — el 61 por ciento. En 2025 se jubilaron 24 efectivos y para 2026 se prevén otros 25, de los cuales 8 son voluntarios y por tanto no estaban planificados.
La agencia triplica su actividad de control con una plantilla que tiene casi un 40 por ciento de vacantes. La consejera Asián lo califica como uno de los «grandes retos» — y apunta a la tecnología: a mediados de 2026 se introducirá un nuevo procedimiento de gestión tributaria digital, además de preparar el uso de inteligencia artificial.
Lo que autónomos y comerciantes deben saber
Revisa tu alta censal. ¿Los datos registrados en la ATC coinciden con tu actividad real? Si has cambiado de modelo de negocio, conviene comprobar que el registro esté actualizado.
Liquida correctamente el IGIC. Es lo primero que salta en una visita presencial. Errores en la liquidación — intencionados o por descuido — generan consecuencias.
Ten la contabilidad y los justificantes en orden. Quien no pueda presentar documentación ante una visita sin previo aviso tiene un problema. No tiene por qué suponer un expediente sancionador, pero desencadena comprobaciones que se pueden evitar.
Sin alarmismo. 210 inspecciones en todo el archipiélago son estadísticamente pocas, entre decenas de miles de actividades económicas. Pero la señal es clara: la ATC quiere demostrar que está presente sobre el terreno. Y quien destaque, será comprobado.