Las Islas Canarias van en serio con la crisis de la vivienda. Según informa hoy Canarias7, el Gobierno ha contratado a un bufete de abogados en Bruselas para construir argumentos jurídicos que permitan restringir la compra de inmuebles por parte de extranjeros no residentes. La herramienta: el artículo 349 del Tratado de la UE, que permite normas especiales para las llamadas «regiones ultraperiféricas» (RUP). CITA News, su portal de noticias de Gran Canaria, explica qué significa para el sur de la isla y su comunidad internacional.
El problema en cifras
Los datos son contundentes: según el Gobierno de Canarias, el 25% de todas las compraventas de vivienda en las Islas Canarias corresponden a compradores extranjeros que no residen en el archipiélago. En puntos turísticos como Maspalomas, Playa del Inglés y Meloneras, la proporción es presumiblemente muy superior. El diputado Raúl Acosta (AHI) cifró la cuota en casi el 30% en algunos municipios.
La consecuencia: precios desbocados. El coste del alquiler en las zonas turísticas del sur se ha duplicado en algunos casos en los últimos tres años. Los jóvenes canarios no pueden permitirse vivir en su propia isla — ni siquiera con empleo fijo.
Mercado inmobiliario canario — Los datos
25% de las compraventas van a extranjeros no residentes
30% en municipios turísticos (T2 2025)
Artículo 349 del Tratado UE como palanca jurídica (estatus RUP)
Bufete en Bruselas contratado para análisis legal
España + Canarias han presentado solicitudes paralelas a la UE
La doble ofensiva: Madrid y Canarias
Resulta llamativo que dos niveles de gobierno hayan acudido a Bruselas simultáneamente — con enfoques distintos. El Gobierno de Canarias, bajo el presidente Fernando Clavijo, quiere restringir o prohibir directamente la compra por parte de extranjeros no residentes. El consejero de Vivienda, Pablo Rodríguez, ha presentado la demanda personalmente en el Parlamento Europeo ante la comisión especial de crisis de la vivienda (HOUS).
El Gobierno central de España, a través de Ángel Víctor Torres (Ministerio de Política Territorial), ha optado por una formulación más amplia: limitar la compra de viviendas que no se destinen a residencia habitual — independientemente de la nacionalidad del comprador. Esta versión apunta a las segundas residencias y los apartamentos vacacionales en su conjunto.
Por qué es jurídicamente complejo
El problema de fondo: la libre circulación de capitales es uno de los pilares fundamentales de la UE. Todo ciudadano europeo tiene derecho a comprar inmuebles en cualquier Estado miembro. Una restricción por nacionalidad constituiría discriminación — y por tanto sería ilegal. Los juristas señalan que incluso la excepción RUP (artículo 349) tiene límites: Canarias puede tener reglas especiales en materia fiscal, agrícola o arancelaria, pero la libre circulación de capitales nunca se ha restringido para las regiones ultraperiféricas.
Una vía posible: centrar la restricción no en ciudadanos de la UE sino en compradores de terceros países (británicos tras el Brexit, estadounidenses, rusos). El presidente Pedro Sánchez llegó a plantear un impuesto del 100% sobre las compras de extranjeros no comunitarios, aunque luego rebajó el tono.
¿Qué significa para Gran Canaria?
Para el sur de Gran Canaria, una restricción sería un terremoto. La zona de Maspalomas, Playa del Inglés y Meloneras está repleta de apartamentos vacacionales y segundas residencias de propietarios escandinavos, alemanes y británicos. Muchos complejos de apartamentos en Playa del Inglés — construidos originalmente como alojamiento turístico — son hoy de facto viviendas de residentes extranjeros de larga estancia.
Al mismo tiempo, el municipio de San Bartolomé de Tirajana aprobó recientemente la normativa de vivienda social más estricta de España: 12 años de empadronamiento para acceder a vivienda pública. La dirección está clara — la isla quiere proteger a los locales.
¿Cuándo habrá una decisión?
No pronto. El bufete de Bruselas elaborará primero un análisis de viabilidad jurídica. La Comisión Europea ha anunciado su propia conferencia sobre la crisis de la vivienda. Un acto legislativo concreto no se espera antes de 2027 como pronto — si es que llega. Hasta entonces, el derecho de compra para todos los ciudadanos de la UE permanece intacto.
Para compradores no comunitarios (sobre todo británicos) podría avanzar más rápido, ya que la prohibición de discriminación de la UE no les aplica directamente. El Gobierno español podría aprobar medidas nacionales sin Bruselas.
CITA News sigue la evolución. Más sobre el mercado inmobiliario canario en Canarias7 e Idealista.
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