Una felicitación que duele
"Nos alegramos sinceramente." Así arranca un comentario en El Día, el diario de referencia de Tenerife. Lo que sigue no es una celebración de Gran Canaria. Es una de las autocríticas más duras que un periódico canario ha publicado sobre su propia isla en los últimos años.
El motivo: el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales, ha anunciado que el Tren del Sur — la línea ferroviaria prevista entre Las Palmas y Maspalomas — ha obtenido la Declaración de Impacto Ambiental. Los proyectos técnicos están completados. Falta la financiación. Pero el camino está despejado.
¿En Tenerife? "Otro cantar."
Tenerife pierde el tren — literalmente
Tenerife tuvo un visionario del transporte sobre raíles: Ricardo Melchior, presidente del Cabildo de 1999 a 2013, que sacó adelante el tranvía de Santa Cruz a La Laguna contra todas las resistencias. También impulsó el Tren del Sur para Tenerife — pero tras su salida, el proyecto se enquistó.
En octubre de 2025, el Cabildo de Tenerife exigió a Madrid que incluyera la financiación del Tren del Sur en los Presupuestos Generales del Estado para 2026. ¿Qué ocurrió? Nada. En su lugar, se presentó por segunda vez — la primera en 2019, hace siete años — el tercer carril de la TF-5 entre Guamasa y San Lázaro.
Un tercer carril. Mientras Gran Canaria construye un ferrocarril.
La voz de un empresario
El Día cita a un empresario de la construcción de Tenerife cuyo análisis no tiene desperdicio:
"Gran Canaria ha tenido históricamente mayores dificultades estructurales: menos recursos, una orografía mucho más limitante y amplias zonas prácticamente indisponibles para el desarrollo. Y aun así, ha sido capaz de avanzar."
La lista: el Tren del Sur con su declaración ambiental. Chira-Soria, la central de bombeo para la independencia energética. Impulso de infraestructuras en todos los frentes.
"Eso es liderazgo: avanzar incluso cuando el punto de partida es más complejo."
Y sobre Tenerife: "Con mejores condiciones de partida, seguimos acumulando proyectos en los cajones. Existen soluciones, existen planes y existen necesidades urgentes, pero no se transforman en realidades. Falta determinación, falta continuidad y falta asumir que gobernar implica tomar decisiones difíciles."
Su conclusión: "Tenerife está perdiendo el tren. Literalmente, porque otros territorios avanzan hacia modelos de transporte modernos mientras aquí seguimos bloqueados. Y metafóricamente, porque estamos perdiendo competitividad, oportunidades y, lo más preocupante, calidad de vida."
Qué hace Gran Canaria de forma diferente
Las cifras confirman el comentario. Gran Canaria cerró 2025 con 4,86 millones de turistas, un nuevo récord — un 3 % más. La inversión hotelera en Canarias alcanza los 4.200 millones de euros desde 2019, con Gran Canaria a la cabeza. Maspalomas registra la tasa de desempleo más baja de su historia. AENA invierte 1.800 millones en aeropuertos canarios. El Puerto de Las Palmas vive un boom por el desvío de Suez. La NASA acaba de firmar un acuerdo de emergencia con hospitales canarios. Y el Estadio de Gran Canaria acogerá partidos del Mundial 2030.
Todo esto ocurre mientras Tenerife debate un tercer carril.
Por qué importa
La rivalidad entre Gran Canaria y Tenerife es tan antigua como el archipiélago. Que un periódico tinerfeño presente a Gran Canaria como modelo no es habitual — es una admisión.
El Día lo formula con diplomacia: "Cuando a una isla canaria le va bien, todos tenemos que estar satisfechos. Somos un Archipiélago que nos separa el mar, pero nos une todo lo que significa ser canario."
El subtexto es menos diplomático: Tenerife tiene mejores condiciones y peores resultados. La palabra que más se repite en el comentario es "liderazgo". Y el veredicto es claro: Gran Canaria lo tiene. Tenerife no.
