Más ingresos, menos volumen — esa es la verdadera historia
Durante décadas, el turismo canario funcionó con una lógica simple: más aviones, más hoteles, más turistas, más ingresos. Más volumen.
Desde 2023, el modelo está cambiando. El estudio anual Impactur 2025, presentado en mayo de 2026, lo muestra con claridad: el sector turístico ha aportado a la economía canaria 7.757 millones de euros adicionales desde 2019 y ha creado 76.574 empleos — con un crecimiento de pernoctaciones notablemente menor que el de los ingresos. Dicho de otro modo: no viene más gente, pero cada persona deja más dinero.
Tres cifras explican cómo:
1. Reposicionamiento de la planta hotelera. Desde 2019, el número de plazas hoteleras de cinco estrellas en Canarias ha crecido un 30,7 por ciento. La categoría de tres estrellas, en cambio, retrocede. Solo en 2025, Canarias invirtió alrededor de 1.179 millones de euros en modernizar hoteles — la mayoría conversiones de aparthoteles de tres y cuatro estrellas en complejos de cuatro y cinco.
2. Mayor gasto por persona. Los turistas gastan hoy en promedio 177 euros por persona y día. Es un récord histórico en Canarias. Hace diez años la cifra rondaba bastante por debajo de los 130 euros.
3. Cambio de mercados. El mercado alemán en Gran Canaria creció solo en el Q1 de 2026 un 23 por ciento — los alemanes son estadísticamente más solventes que el turista promedio. En Lanzarote, los británicos siguen siendo el mercado dominante con 604 millones: con o sin Brexit, los turistas británicos siguen viniendo y gastando más. Suponen más de la mitad de los ingresos totales de Lanzarote — una concentración económicamente arriesgada, pero hasta ahora estable.
Lo que celebra la política — y lo que no dice
Para el Gobierno regional, la cifra es un triunfo. La consejera de Turismo Jéssica de León habla de un «cambio de modelo» que aporta «más valor con menos carga sobre el destino». La lógica: si los ingresos por turista suben, no hacen falta tantos turistas como antes. Los municipios reciben más impuestos, menos basura, menos atascos, más calidad de vida.
Hasta aquí la versión oficial.
Lo que la política minimiza: el turismo de alto precio tiene sus propias caras oscuras. Los complejos de cinco estrellas compran suelo que antes era residencial. Drenan personal de la hostelería local porque pueden pagar más. Empujan al alza los precios inmobiliarios — la crisis de la vivienda en los municipios turísticos es real (alquileres +8,8% en 2025, compras +17,5%). Y atienden a una clientela cuya relación con el destino es más superficial que la del turista de clase media entrenado durante décadas que volvía cada año al mismo hotel.
En claro: la cifra de 1.188 millones no es solo un indicador de éxito económico — también es una señal de que Canarias está cambiando en silencio. Quien vive en las islas lo nota desde hace tiempo.
Lo que significa para los residentes internacionales
Para la comunidad de residentes internacionales en Canarias — expatriados, trabajadores de temporada, jubilados, nómadas digitales — la evolución significa tres cosas:
Lo bueno: más ingresos fiscales para la región (el 43,2% del presupuesto público viene del turismo) suponen potencialmente mejores servicios públicos — sanidad, educación, carreteras. Más inversión hotelera crea empleos más cualificados en hostelería. Las islas ganan visibilidad internacional, riqueza gastronómica y diversidad cultural — la imagen «sol y playa» da paso a una más matizada.
Lo no tan bueno: la competencia por la vivienda se endurece, no se relaja. El turismo de gama alta vincula más vivienda al uso turístico — incluso cuando la nueva Ley 6/2025 intenta contenerlo. El coste de vida en municipios turísticos sigue subiendo, también para residentes que no viven del turismo. Y crece la proporción de vecinos que se sienten extraños en su propio municipio.
El cuadro general
Lanzarote no es único — es solo la confirmación más nítida de una tendencia que recorre toda Canarias. El turismo no «se acabó», como se llegó a oír tras las protestas de 2024. Se vuelve más caro, más exclusivo, más rentable. La pregunta no es si, sino cómo. ¿Cuántos complejos de cinco estrellas aguanta una isla de 156.000 habitantes? ¿Cuánto del crecimiento económico de Lanzarote llega realmente a los vecinos? ¿Cuánto tiempo se mantiene estable el modelo cuando el 50% de los ingresos depende de un solo mercado (Reino Unido)?
1.188 millones de euros en tres meses son una cifra impresionante. Es también una pregunta que nadie puede responder del todo: ¿a qué está dispuesta a renunciar la isla a cambio?
Preguntas frecuentes
¿Qué significa «facturación bruta turística»?
Es la suma de todo el gasto de los turistas en Lanzarote — hotel, manutención, excursiones, compras, alquiler de coches, todo. No es el beneficio del sector, sino la actividad económica que genera el turismo.
¿Cuánto se queda realmente en la isla?
Una parte considerable retorna a cadenas hoteleras internacionales, turoperadores y aerolíneas con sede fuera. Las estimaciones apuntan a que un 40-60% de los ingresos turísticos queda en la economía local — el resto lo «exportan» los grandes actores internacionales.
¿Por qué dominan tanto los británicos en Lanzarote?
Vínculo histórico. Lanzarote es uno de los grandes mercados de sol de invierno para los británicos desde los años ochenta. Vuelos directos desde Manchester, Birmingham, Edimburgo; precios relativamente estables; infraestructura anglófona consolidada. El Brexit no lo ha tocado.
¿Qué significa para mí como residente?
Si vives en un municipio turístico (Costa Teguise, Puerto del Carmen, Playa Blanca): espera nuevas subidas en la vivienda, más competencia con turistas por restaurantes y playas, pero también, potencialmente, mejor infraestructura. Si vives en un municipio más tranquilo (Haría, Tinajo, Teguise pueblo): el efecto directo es menor, pero el coste de vida y los precios de la vivienda también suben.
¿Realmente vienen menos turistas?
Las pernoctaciones siguen creciendo ligeramente, pero su crecimiento es muy inferior al de los ingresos. Es decir: los turistas individuales se quedan en promedio igual o menos tiempo, pero gastan más al día.
¿Es sostenible el modelo?
Riesgos: la fuerte dependencia del mercado británico (una crisis económica en Reino Unido golpearía a Lanzarote al instante) y la tensión con la población local, que percibe los beneficios del crecimiento de forma desigual. Las protestas contra el sobreturismo de 2024 marcaron el límite — el modelo actual intenta esquivarlo, no resolverlo.