El sistema Hernández

Para entender el C.C. Cita en los últimos años hay que conocer una dirección que queda a treinta kilómetros del centro: Avda. de Canarias 259, segunda planta, oficina 4 — Vecindario, municipio de Santa Lucía de Tirajana. Ahí tiene su sede Administraciones Horizontal y Vertical SL, nombre comercial Adhover. Ahí estuvo durante años el centro neurálgico de un centro comercial ubicado en Maspalomas.

Sin oficina en el centro. Sin cartel. Sin presencia visible. Pero cada burofax de un abogado, cada consulta de un propietario, cada comunicación oficial dirigida a la comunidad — todo pasaba por ese despacho. El C.C. Cita tiene su propia dirección registrada desde 1972: Avda. Francia 2, Playa del Inglés. No se utilizaba. Se utilizaba Vecindario.

La lógica no es organizativa. Es de control. Quien recibe el correo sabe antes que nadie lo que viene. Quien responde al correo — o elige no responder — decide lo que ocurre.

El académico que nadie verificó

En su web, José Hernández Pérez se presenta como Licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Lincoln University de Reino Unido. Además: miembro del Instituto de Auditores Internos de España y de la Asociación Profesional de Expertos Contables y Tributarios de España. Eso dice adhover.com. Por lo visto, nadie lo comprobó nunca.

Sobre la Lincoln University: existen dos universidades con ese nombre — una acreditada en Inglaterra y otra en Pensilvania. Cuál cursó no consta en ningún sitio. Si su título fue homologado en España — obligación legal para títulos universitarios extranjeros — no es verificable públicamente. Lo que sí puede comprobar cualquiera que hable con él: Hernández Pérez apenas habla inglés.

En el Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Las Palmas — el registro profesional de administradores de fincas — no está inscrito. No figura entre los 256 colegiados. La colegiación no es obligatoria en España. Pero aporta lo que protege a los propietarios: control externo, órgano disciplinario, seguro de responsabilidad civil profesional. Sin colegio, solo queda una vía de reclamación: el juzgado.

El hombre sin rostro

Para alguien que lleva casi tres décadas dirigiendo una empresa y gestionando fondos comunitarios de millones, José Hernández Pérez es extraordinariamente invisible en internet. Sin perfil en LinkedIn. Sin Facebook. Sin Instagram. Sin foto en su propia web — solo un bloque de texto sobre sus cualificaciones. Ni una sola imagen pública de su cara, en ningún lugar de internet.

Para este artículo, CITA News buscó sistemáticamente: LinkedIn, redes sociales, búsqueda de imágenes, archivos de prensa, directorios sectoriales, la web de Adhover. El resultado: cero. No existe ninguna fotografía pública de José Hernández Pérez en internet.

En los medios es un fantasma. En treinta años de actividad empresarial en Gran Canaria, ni La Provincia, ni Canarias7, ni El Día arrojan un solo resultado para «Adhover» o «Administraciones Horizontal y Vertical». Ninguna mención. Ninguna cita. Ninguna carta al director. Ninguna foto de asociación. Nada.

Y en la base de datos judicial CENDOJ — el registro central de todas las sentencias publicadas en España — no aparece ni su nombre ni el de su empresa. En casi treinta años de actividad como administrador: ninguna resolución judicial publicada.

Hay personas invisibles porque viven discretamente. En el caso de José Hernández Pérez, la invisibilidad es estructural. Sin foto significa que no se le puede reconocer. Sin perfil mediático significa que no se le puede contextualizar. Sin sentencias significa que no hay rastro público de conflictos — aunque la ficha de Google Maps demuestra que los hubo. La invisibilidad no es lo contrario del poder. Es su instrumento.

Quince años de oscuridad en el Registro Mercantil

El Boletín Oficial del Registro Mercantil — BORME — es el registro mercantil oficial de España. Toda sociedad limitada está obligada por ley a depositar allí sus cuentas anuales cada año. Es la forma más básica de rendición pública de cuentas.

Empresa: Administraciones Horizontal y Vertical SL (Adhover)

CIF: B35502814

Administrador único desde la fundación (1998): José Hernández Pérez — sin cambios

Capital social: 6.312,60 €

Últimas cuentas depositadas en BORME: 17 de agosto de 2011

Desde entonces: Cero depósitos. Quince años.

Entre 1998 y 2011: trece asientos. Constitución, ampliación de capital, depósitos anuales. Todo normal. Después de agosto de 2011: nada. Ni un solo Depósito de Cuentas. Quince años. La empresa siguió gestionando activamente fondos comunitarios de siete cifras. Y no depositó ni unas solas cuentas.

Formalmente la empresa sigue activa — sin asiento de disolución, el Censo Cameral de 2024 la sigue listando. Quien ignora la obligación de transparencia más elemental durante quince años no lo hace por descuido. Lo hace porque nadie pregunta.

La muerte que rompió el sistema

El C.C. Cita funcionó durante décadas con un principio simple: arriba el presidente, abajo el administrador. Cristóbal Sevilla Martí era la cara. Hernández Pérez era la maquinaria — los números, las llaves, el correo.

A finales de 2025 murió Sevilla Martí. Y en lugar de una transición ordenada — nada. Ningún informe de transparencia. Ninguna rendición de cuentas. Ninguna llamada. Hernández Pérez llenó el vacío de poder con lo único que domina: no moverse.

La destitución — y lo que no ocurrió después

El 7 de marzo de 2026 se reunieron los propietarios. El resultado fue inequívoco: William Enrique Reyes fue elegido presidente. Las cuentas de 2025 de Adhover fueron rechazadas por mayoría. Hernández Pérez fue destituido.

Él mismo redactó el acta de esa junta — el acta de su propia destitución. Contiene cuatro errores graves, entre ellos una votación sobre las cuentas anuales mal reflejada. Está documentado.

Después debería haber llegado la entrega. Diez días para la documentación corriente. 45 días para las cuentas anuales. Así lo establece el Colegio de Administradores. Hernández Pérez no cumplió ninguno de los dos plazos.

Sin libro de actas. Sin acceso a las cuentas bancarias. Sin contratos. Los ordenadores de la comunidad desaparecieron del despacho tras el cambio de poder. Las cuentas en el BBVA de San Bartolomé de Tirajana — bloqueadas. Más de un millón de euros, y nadie puede acceder.

El arte de no responder

Antes de la junta decisiva, un propietario escribió dos correos electrónicos a Hernández Pérez. Una pregunta sencilla sobre el formato de una delegación de voto. Adhover anuncia en su web: disponible 24 horas al día, 365 días al año.

Ninguna respuesta.

Tres días antes de la junta: un burofax. Fehaciente, con acuse de recibo, redactado por un abogado, plazo de un día. Tres peticiones: impugnación de la junta de enero, acceso a documentación, entrega de documentos conforme a la Ley de Propiedad Horizontal. El burofax documentaba defectos graves de la junta del 24 de enero: convocatorias sin acuse de recibo. Sin constancia de quién fue convocado. Concentración masiva de delegaciones de voto en una sola persona — sin verificar. Una propietaria que solo se enteró informalmente. Una sociedad propietaria con locales inscritos en el Registro de la Propiedad — no convocada formalmente.

La respuesta a un escrito fehaciente de un abogado con plazo de un día: ninguna. El plazo venció. La junta llegó. Hernández Pérez no dijo una palabra.

Lo que dice Google Maps sobre él

Adhover tiene cuatro reseñas en Google Maps. 3,0 sobre 5 estrellas. Dos cincos, dos unos. Sin término medio.

Francisco Javier Carreras Riudavets, Local Guide con 218 reseñas, escribió: facturación incorrecta, negativa a devolver la documentación tras finalizar el contrato, trato grosero e improfesional. El mismo patrón que viven ahora los propietarios del C.C. Cita. Punto por punto.

La respuesta de Hernández Pérez — pública, en Google Maps, visible para todos: llamó al reseñador «pobre analfabeto que presume de tener un título». Dijo no conocerlo. Que nunca habían tenido relación profesional. Que le dejaran en paz.

No es un desliz en privado. Es el estilo de comunicación pública de un hombre que gestionaba más de un millón de euros en fondos comunitarios.

Un scoring crediticio de cero

La agencia de información comercial Axesor valora a la Comunidad de Propietarios del C.C. Cita con un 0 sobre 10. Desde noviembre de 2024. Estado: «Indicios de Inactividad.» El scoring ya había caído a cero en noviembre de 2022. Se recuperó brevemente. Otra vez cero.

Catorce empleados. Más de 1.300 locales. 23.000 metros cuadrados. Y una solvencia de cero. No desde la muerte del presidente a finales de 2025. Desde antes. Bajo la administración de José Hernández Pérez.

La estrategia del inmovilismo

Hay un patrón en todo lo que José Hernández Pérez hace — o más bien no hace. Sin respuesta a correos. Sin respuesta a burofaxes. Sin cuentas anuales. Sin entrega. Sin registro profesional. Sin corrección de actas. Sin foto.

No es un descuido. Es un método. Quien calla obliga a la otra parte a actuar. Y actuar cuesta dinero, tiempo y nervios. Quien calla lo suficiente espera que los demás se rindan. Que la nueva junta se desmorone con el caos. Que el desorden sea tan grande que el hombre que lo causó acabe pareciendo imprescindible.

Esa es la apuesta de Hernández Pérez. Hasta ahora le ha funcionado.

Qué ocurre ahora

El 18 de abril de 2026 los propietarios del C.C. Cita se reúnen en la próxima junta. Las preguntas sobre la mesa: ¿dónde están los documentos? ¿Dónde está el dinero? ¿Quién tenía acceso? ¿Por qué desaparecieron los ordenadores?

Solo uno puede dar respuestas. No lo hará voluntariamente. Harán falta abogados, plazos, resoluciones judiciales. Harán falta propietarios que no se rindan.

Hernández Pérez apuesta a que se rendirán. La pregunta es si tiene razón.