El Cabildo de Tenerife ha puesto en marcha el Sistema Insular de Rescate Acuático, conocido como SIRA, una iniciativa que despliega 30 drones de rescate acuático a lo largo de todo el litoral tinerfeño. La idea es clara y ambiciosa: ganar tiempo durante los primeros minutos de una emergencia en el mar, esos instantes que a menudo marcan la diferencia entre un susto y una tragedia.

Se trata de una herramienta complementaria —las autoridades insisten mucho en esta palabra— que no sustituye a los socorristas ni a los bomberos, sino que les da una ayuda extra para llegar más rápido, con menos riesgo y con mejor información visual sobre lo que está ocurriendo en el agua. Los 30 dispositivos se reparten así: 28 van a los municipios costeros de la isla, uno por cada ayuntamiento con litoral, y los dos restantes quedan asignados al Consorcio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento de Tenerife, con base en los parques de bomberos de Guía de Isora y La Laguna.

Cómo funcionan estos drones de rescate

Los drones acuáticos del SIRA están diseñados para intervenir de forma rápida y segura en emergencias costeras. Se manejan por control remoto desde tierra, normalmente por personal de los equipos municipales de emergencias, socorristas o bomberos que han recibido formación específica. Cuando se detecta a una persona en dificultades —ya sea visualmente, por cámaras de vigilancia o por aviso de los socorristas—, el dron se lanza al agua y se dirige a toda velocidad hacia la víctima.

Una de sus capacidades más valiosas es que pueden transportar dispositivos de flotación y lanzarlos directamente al bañista en apuros. En sistemas similares que ya operan en otras islas canarias y en playas de la península, estos drones llevan chalecos salvavidas autoinflables o aros que se activan al contacto con el agua, proporcionando unos minutos vitales de flotación mientras los equipos de rescate llegan hasta la persona. Además, las unidades de Tenerife están preparadas para trabajar con mar agitado, sumergirse bajo olas rompientes y operar durante aproximadamente una hora seguida, lo que permite mantener el apoyo en rescates complejos.

Otro detalle importante es que estos drones no solo asisten a la víctima: también pueden ayudar al propio rescatador. Están concebidos para llevar rápidamente a un bombero o socorrista hasta la persona en peligro y luego colaborar en el retorno de ambos hacia la orilla. Las cámaras que incorporan sirven para localizar con precisión a la víctima y marcar el punto exacto de la emergencia, algo especialmente útil cuando hay oleaje, viento o poca visibilidad.

Dónde estarán operativos

La cobertura es insular: los 28 municipios costeros de Tenerife contarán cada uno con su propia unidad de dron acuático. Esto significa que las principales zonas de baño de cada localidad con litoral tendrán acceso a este recurso a través de sus servicios municipales de emergencias. No se trata de un despliegue limitado a unas pocas playas emblemáticas, sino de una red pensada para reforzar la seguridad en toda la costa tinerfeña.

Los dos drones asignados al Consorcio de Bomberos, ubicados en Guía de Isora y La Laguna, añaden una capa adicional de respuesta rápida que puede activarse en situaciones que requieran una intervención más especializada o en zonas donde el dispositivo municipal necesite apoyo extra. La integración con los sistemas de salvamento y socorrismo de cada ayuntamiento es la clave para que todo funcione de forma coordinada.

Consejo Si ves un dron acuático aproximarse mientras te bañas, no te alarmes: sigue sus indicaciones visuales o acústicas y, si te lanza un flotador, agárralo con calma hasta que llegue el socorrista.

Quién está detrás del programa

El impulsor de la iniciativa es el Cabildo de Tenerife, que ha diseñado el SIRA como un sistema insular de rescate acuático con protocolos comunes, formación especializada y una inversión que ronda los 250.000 euros. Esa cifra no cubre solo la compra de los drones, sino también el desarrollo del protocolo de actuación, la capacitación del personal y la integración tecnológica con los dispositivos de emergencia ya existentes.

La operación diaria recae en los ayuntamientos costeros y en el Consorcio de Bomberos de Tenerife. Cada municipio recibe formación específica para incorporar el dron a su dispositivo habitual de emergencias y salvamento en playas. Aunque los detalles concretos de cada localidad no se han desglosado playa por playa, la experiencia de pilotos similares en La Oliva y Corralejo, en Fuerteventura, muestra que estos sistemas suelen operar en coordinación directa con los equipos de socorrismo, la policía local y los servicios de vigilancia de playas, normalmente en horario diurno.

Un refuerzo que no sustituye a los socorristas

Conviene dejarlo claro porque a veces la tecnología genera dudas: los drones de rescate no vienen a quitar puestos de trabajo ni a reemplazar a los profesionales que vigilan las playas. Al contrario, son una herramienta que les permite hacer mejor su trabajo y con menos exposición al peligro. Los socorristas siguen siendo imprescindibles para entrar al agua cuando es necesario, realizar el rescate físico, aplicar primeros auxilios y mantener la vigilancia preventiva con banderas, avisos y control de riesgos.

Lo que aportan los drones es velocidad y ojos extra. En sistemas comparables de otras islas y de la península, se ha comprobado que un dron puede llegar hasta un bañista en segundos, incluso a más de un kilómetro de la costa, mientras que un socorrista nadando tardaría varios minutos en cubrir esa misma distancia. En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, los drones de rescate evitaron directamente seis ahogamientos en una sola temporada a lo largo de más de 2.000 kilómetros de litoral. En el piloto de La Oliva, en Fuerteventura, se realizaron más de mil vuelos en ocho meses, con 31 acciones de salvamento en playas y 10 operaciones de búsqueda.

El mensaje oficial de las administraciones canarias es coherente: los drones son un complemento del dispositivo habitual de los ayuntamientos que aumenta la capacidad de respuesta y la seguridad en las playas. La combinación de tecnología y factor humano es, según todos los indicios, la fórmula más eficaz.

Bueno saber Los drones acuáticos no pueden realizar por sí solos un rescate completo ni prestar primeros auxilios; siempre debe intervenir un socorrista o un bombero para sacar a la persona del agua y atenderla.

Preguntas frecuentes

¿Los drones sustituyen a los socorristas en las playas de Tenerife?
No. Son una herramienta complementaria que ayuda a ganar tiempo en los primeros minutos de una emergencia, pero el rescate físico y la atención sanitaria siguen a cargo de los socorristas y los servicios de emergencia.
¿En qué playas concretas estarán operativos los drones?
El despliegue se organiza por municipios: cada uno de los 28 ayuntamientos costeros de Tenerife recibe una unidad. Eso cubre las principales zonas de baño de todo el litoral insular, aunque no se ha publicado una lista playa por playa.
¿Cómo se activa un dron de rescate acuático?
Lo manejan por control remoto los equipos municipales de emergencias, los socorristas o los bomberos cuando detectan a una persona en dificultades, ya sea visualmente, por cámaras o por aviso de los vigilantes de playa.
¿Qué hace exactamente el dron cuando llega hasta la víctima?
Puede lanzar un dispositivo de flotación —como un chaleco autoinflable o un aro salvavidas— para que la persona se mantenga a flote. También lleva cámaras para localizar y marcar el punto exacto de la emergencia y puede asistir al rescatador en el retorno a la orilla.
¿Funcionan estos drones con mal tiempo o mar agitado?
Sí. Las unidades desplegadas en Tenerife están diseñadas para operar con oleaje, sumergirse bajo olas rompientes y tienen una autonomía de aproximadamente una hora, lo que permite mantener el apoyo en condiciones de mar complicadas.

Stand 30 de julio de 2026. La información sobre el despliegue de los drones acuáticos procede de fuentes oficiales del Cabildo de Tenerife y del Consorcio de Bomberos. Los detalles operativos se basan en las características confirmadas del SIRA y en la experiencia de sistemas similares ya activos en otras islas canarias y en playas de la península.