Un archivo en el árido sur

El sur de Tenerife se considera seco, árido, abrasado por el sol. Y precisamente allí, en la Reserva Natural Especial del Malpaís de Rasca, se encuentra un archivo que reescribe la historia climática de Canarias. Un equipo investigador de la Universidad de La Laguna ha extraído del suelo un registro sedimentario continuo que se remonta 12.000 años — y que abarca, por tanto, todo el Holoceno, nuestra época geológica actual.

El hallazgo que superó las propias expectativas

En origen, el equipo aspiraba a mucho menos. «Nuestra idea era analizar los últimos 2.000 años, coincidiendo con el primer poblamiento humano de Canarias», explica la geóloga Margarita Jambrina, que coordina el grupo de investigación de Geoquímica Ambiental y Cambio Global de la ULL. «Pero hemos podido llegar hasta los 12.000, es decir, tenemos el Holoceno completo.»

El proyecto se llama IMPACT y fue financiado por la Fundación CajaCanarias y la Obra Social «la Caixa»; acaba de concluir. Lo dirigieron conjuntamente Jambrina y la geoarqueóloga Natalia Égüez, del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología del CSIC. La combinación es decisiva: aquí se encontraron la ciencia del clima y la arqueología.

Cómo se lee el clima en la tierra

El método suena poco espectacular y, sin embargo, es de gran precisión. Las muestras recogidas fueron sometidas a estudios sedimentológicos y geoquímicos: micromorfología de suelos, isótopos estables, biomarcadores lipídicos. Cada capa es una ventana temporal. «Contamos la historia centímetro a centímetro», dice Jambrina. «En las capas superficiales encontramos actividades recientes, y a mayor profundidad podemos reconstruir cómo era el paisaje hace miles de años.»

El mayor reto no fue excavar, sino la cronología: un modelo de edad sólido que asigne a cada capa sedimentaria un periodo preciso. «En geología, un buen modelo de edad es fundamental para poder determinar con certeza cuándo se produjeron determinados cambios climáticos.»

Cuando el Sahara era verde — y el sur de Tenerife, más húmedo

El hallazgo más notable: en el sur de Tenerife se encontró la huella del Periodo Húmedo Africano, aquel episodio climático que convirtió el actual desierto en el llamado Sahara Verde. Fue el cambio climático más profundo de las latitudes bajas de los últimos 100.000 años: las variaciones del eje terrestre reforzaron el monzón africano, y pastos, árboles y lagos cubrieron amplias zonas del actual Sahara.

Que ese acontecimiento también quedó registrado en Tenerife es lo que el equipo ha podido demostrar ahora. Entre hace 12.000 y 8.200 años existieron en el sur de la Isla condiciones más húmedas que las actuales. Al mismo tiempo, detectaron episodios de cambio climático rápido — los especialistas los llaman los eventos de 8,2 y 5,5 ka.

Apenas existen estudios paleoambientales de esta magnitud para el sur de Tenerife, subraya Jambrina. Y la comparación con investigaciones similares desarrolladas por el grupo en otras zonas del Archipiélago dejó una conclusión importante: la respuesta de los ecosistemas ante los mismos cambios climáticos no fue uniforme.

¿Qué fue el «Sahara Verde»?

El Periodo Húmedo Africano designa una fase del Pleistoceno tardío y del Holoceno en la que el norte de África fue bastante más húmedo que hoy. Las variaciones del eje terrestre reforzaron el monzón africano; pastos, árboles y grandes lagos cubrieron amplias zonas del actual desierto. Se considera el cambio climático más profundo de las latitudes bajas de los últimos 100.000 años. Su declive dio paso a la aridez que define hoy el Sahara — y que, en forma de calima, alcanza de vez en cuando a Canarias.

Un diente de cerdo y los guanches

La vertiente arqueológica del proyecto aporta novedades sobre las personas que vivieron allí. El Malpaís de Rasca es una de las zonas con mayor concentración de yacimientos. Las excavaciones dieron pruebas de actividades domésticas y ganaderas de las primeras poblaciones — entre ellas, restos de animales domésticos y biomarcadores fecales de ganado.

«Hemos identificado un pequeño diente de cerdo e indicios relacionados con la presencia de ovejas», relata la investigadora. Es más que una curiosidad: demuestra que los primeros pobladores no vivían solo del mar, como sugieren los conocidos concheros, sino que también practicaban la agricultura y la ganadería.

Hasta el presente: pesticidas de los años cuarenta

El archivo llega hasta nuestros días. En las capas superiores, el equipo encontró pesticidas empleados por la agricultura intensiva en los años cuarenta — algunos de ellos hoy prohibidos por la normativa europea. El sedimento, por tanto, no solo registra historia natural, sino también la intervención humana, literalmente capa a capa.

Qué significa para el futuro

¿Por qué importa el pasado cuando se trata del clima de mañana? Porque los modelos climáticos modernos se apoyan en supuestos sobre el margen natural de variabilidad del clima. Un archivo sedimentario continuo que abarca todo el Holoceno resulta, por eso, especialmente valioso, subraya Jambrina: ayuda a comprender esa variabilidad natural y a contrastar los modelos con los que se calculan los escenarios futuros.

La enseñanza central del proyecto es, a la vez, esperanzadora. «El paisaje insular se ha mostrado resiliente frente a las oscilaciones climáticas», dice Jambrina. «Por eso es tan importante saber cómo respondió en el pasado — puede ayudarnos a anticipar cómo podrían responder estos territorios ante los retos climáticos del futuro.»

Contexto

El estudio no ofrece una predicción meteorológica para las próximas décadas. Aporta una referencia: un archivo continuo de las oscilaciones climáticas naturales permite contrastar los modelos climáticos y anticipar cómo responden los ecosistemas. La resiliencia del paisaje insular constatada en el pasado no es una señal de tranquilidad para el presente — las tasas de cambio actuales están muy por encima de las de aquellos episodios.

No es una predicción en sentido estricto. Es algo más útil: una vara de medir con la que comprobar qué era lo normal — y qué ya no lo es.