Si uno pasea estos días por el paseo de Playa del Inglés o por los centros comerciales de Meloneras, el ambiente es de temporada alta. Las terrazas están llenas, las guaguas de excursión salen completas y los hoteles cuelgan el cartel de “completo”. Sin embargo, bajo esa superficie veraniega late una inquietud que ya no es solo una corazonada de empresario veterano: el turista que llega gasta menos, y lo hace en casi todas las partidas.

Los datos más recientes del Instituto Canario de Estadística (ISTAC), recogidos por medios locales, dibujan un estancamiento que preocupa especialmente a los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán. El gasto medio por turista en alojamiento bajó en 2024 hasta los 998 euros, cuando un año antes se situaba en 1.003 euros. La restauración tampoco sale bien parada: el desembolso medio en alimentación se quedó en 351 euros. Incluso el transporte, una partida que parecía blindada, encadena dos ejercicios consecutivos a la baja y se sitúa en 795 euros. En conjunto, la sensación es que el sur está perdiendo la batalla por la cartera del visitante europeo.

Una confianza que sube en el papel, pero con matices sobre el terreno

Conviene poner las cartas sobre la mesa: el indicador oficial de confianza empresarial no se ha desplomado. Al contrario. El Índice de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA) que publica el ISTAC para el tercer trimestre de 2026 alcanzó los 129,7 puntos en el conjunto de Canarias, lo que supone un tímido avance del 0,4 % respecto a los 129,2 puntos del trimestre anterior. En Gran Canaria la fotografía es aún más favorable, con un repunte del 3,0 % en comparación con el periodo abril-junio.

¿Significa eso que no hay motivo de preocupación? No exactamente. El propio informe oficial y los análisis de las patronales introducen varios peros. El primero y más evidente es el comportamiento del sector comercio, cuyo ICEA se situó en 124,2 puntos, una cifra que supone una caída de 7,2 puntos si se compara con el mismo trimestre de 2025. Es decir, el comercio canario mira al futuro inmediato con menos optimismo que hace un año. Y en el sur de Gran Canaria, donde la actividad comercial depende de manera casi simbiótica del turista que pasea y compra, ese descenso en las expectativas se nota en la calle.

Consejo Si tienes un negocio de restauración o comercio en el sur, revisa tu oferta de valor: el turista actual busca experiencias auténticas y está dispuesto a gastar si percibe calidad diferencial, no solo volumen.

El sur como destino maduro: ¿fatiga estructural tras el rebote pospandemia?

Los analistas coinciden en un diagnóstico que va más allá de la coyuntura. El sur de Gran Canaria es un destino turístico maduro. Eso, que durante décadas fue sinónimo de infraestructura probada y fidelidad del cliente, ahora se traduce en un desgaste que los expertos llaman “fatiga estructural”. Tras el fortísimo rebote de la demanda que siguió al fin de las restricciones por la pandemia, el ritmo de crecimiento se ha normalizado y, en algunas partidas, ha empezado a retroceder.

La Confederación Canaria de Empresarios (CCE) ha expresado en sus últimos análisis que el turismo todavía permite “cierto optimismo”, pero advierte de que no se debe perder de vista la ralentización que muestran mercados emisores clave, muy en especial Alemania. BBVA Research y CaixaBank Research, en sus informes de coyuntura para las islas, describen una economía canaria que sigue creciendo, aunque con un impulso más débil y con el consumo turístico como principal freno en 2026. La combinación de inflación persistente, costes operativos al alza y un visitante más contenido en el gasto dibuja un escenario que exige respuestas por parte del sector.

Los sectores que más notan el cambio de ciclo

No todos los negocios sienten el viento de frente con la misma intensidad. Los datos disponibles y la experiencia sobre el terreno permiten identificar tres grandes bloques especialmente expuestos a este cambio de ciclo en el sur de Gran Canaria.

El primero es el alojamiento turístico en los municipios de San Bartolomé de Tirajana y Mogán. La caída del gasto medio por turista en esta partida, aunque parezca modesta en términos absolutos, afecta directamente a la rentabilidad de hoteles y apartamentos que ya lidian con costes de explotación más elevados. El segundo bloque es la hostelería y la restauración: bares, cafeterías y restaurantes notan que el ticket medio se contrae, un fenómeno que los empresarios atribuyen tanto a la inflación como a un cambio en los hábitos del viajero, que quizá prefiere opciones de autoservicio o consume más en el régimen de todo incluido. El tercer grupo es el del transporte y los servicios complementarios para visitantes, desde el alquiler de vehículos hasta las excursiones organizadas, que ven cómo el gasto en movilidad se reduce por segundo año consecutivo.

Bueno saber El sector comercio de Canarias ha perdido 7,2 puntos de confianza en un año; si tu actividad depende del turismo de compras, conviene seguir de cerca la evolución del gasto en ocio y moda durante los próximos meses.

Qué esperar en los próximos meses: ni colapso ni euforia

Conviene huir de titulares catastrofistas. El sur de Gran Canaria no se enfrenta a un desplome del clima de negocios, sino a un reajuste que obliga a afinar la estrategia. Los indicadores adelantados de la economía canaria, como el propio ICEA, muestran que la confianza agregada se mantiene en terreno positivo, y el empleo vinculado al turismo sigue representando más del 42 % del total insular, una cifra que habla de la enorme capacidad de arrastre del sector.

Lo que sí parece claro es que la época de crecimientos fáciles, con un turista que gastaba sin mirar demasiado la cuenta, ha quedado atrás. La patronal turística y las cámaras de comercio insisten en la necesidad de acelerar la renovación de la planta alojativa, mejorar la experiencia en destino y diversificar los mercados emisores para no depender en exceso de unos pocos países. Mientras tanto, los empresarios del sur hacen números y miran al cielo de julio con la esperanza de que la ocupación alta compense, al menos en parte, un gasto por visitante que ya no es el de antes.

Preguntas frecuentes

¿Ha caído realmente la confianza empresarial en el sur de Gran Canaria?
Los datos oficiales del ICEA no muestran un desplome: la confianza en Gran Canaria subió un 3,0 % en el tercer trimestre de 2026. Sin embargo, el gasto turístico en partidas clave como alojamiento y restauración sí se ha estancado o ha bajado ligeramente, lo que genera inquietud en la zona.
¿Qué es el ICEA y quién lo elabora?
El Índice de Confianza Empresarial Armonizado (ICEA) es un indicador oficial que publica el Instituto Canario de Estadística (ISTAC) cada trimestre. Mide las expectativas y la percepción de la situación actual de los negocios en las islas.
¿Por qué baja el gasto turístico si siguen llegando visitantes?
Los analistas apuntan a una combinación de factores: inflación, cambio en los hábitos de consumo, mayor peso del todo incluido y una cierta fatiga estructural de un destino maduro como el sur de Gran Canaria tras el fuerte rebote pospandemia.
¿Qué sectores están más afectados por este cambio?
Los más expuestos son el alojamiento turístico en San Bartolomé de Tirajana y Mogán, la hostelería y la restauración, y los servicios de transporte y excursiones para visitantes. El comercio minorista también muestra una caída de confianza interanual.
¿Significa esto que el turismo en Canarias está en crisis?
No. El turismo sigue representando el 37,7 % del PIB canario y más del 42 % del empleo. La economía turística crece, pero a un ritmo más lento y con un perfil de gasto del visitante que obliga al sector a adaptarse.

Stand 23 de julio de 2026. Este artículo se basa en los datos oficiales del ISTAC, informes de coyuntura de BBVA Research y CaixaBank Research, y análisis de la Confederación Canaria de Empresarios y medios locales. Las cifras de gasto turístico corresponden al ejercicio 2024, último año con datos completos disponibles.