Si vives en Gran Canaria o planeas mudarte, seguro que has oído los rumores: que el sistema eléctrico está al límite, que un gran apagón es cuestión de tiempo. Como suele pasar, la realidad tiene más matices que los titulares. Sí, los informes oficiales hablan de una situación frágil y de un riesgo estructural real. Pero no, no hay ningún aviso que señale un colapso inminente en este verano de 2026. Vamos a desgranar qué está pasando, isla por isla, y por qué Gran Canaria aparece siempre en el punto de mira.

Los datos son tozudos: alrededor del 60% de los grupos de generación térmica en Canarias han superado su vida útil. De las 97 unidades que mantienen la luz encendida, 60 tienen más de 25 años, 34 superan los 35 y 13 han rebasado los 45. Esos grupos veteranos sostienen casi la mitad de la potencia instalada, unos 1.114 megavatios de un total de 2.355. Con ese punto de partida, no sorprende que Red Eléctrica —ahora Redeia— haya calificado la situación como crítica en Gran Canaria, Tenerife, Lanzarote y Fuerteventura.

Por qué Gran Canaria quita el sueño a los técnicos

Gran Canaria reúne varios factores que la convierten en la isla más vigilada. El primero y más importante: es un sistema eléctrico aislado. A diferencia de Fuerteventura y Lanzarote, que están conectadas entre sí, Gran Canaria no puede recibir apoyo de ninguna isla vecina si algo falla. Cualquier avería grave en una central o subestación se la tiene que comer ella solita.

El segundo factor es la edad de sus centrales. Los documentos de planificación que maneja el Gobierno canario proyectan una pérdida de potencia disponible del 36% para 2028 solo por el envejecimiento de las unidades. Es la segunda cifra más alta del archipiélago, solo por detrás de La Palma. Además, el índice de cobertura de generación térmica —el colchón entre la demanda punta y la capacidad de producir— ha bajado hasta 1,6, un margen que los técnicos consideran justo.

Hay un tercer elemento que no siempre sale en los titulares: la red de transporte. Varios municipios del norte y del sur de Gran Canaria presentan riesgo de cortes de suministro por debilidades en las líneas de alta tensión, y los refuerzos en torno a la capital figuran como prioridad en los planes de inversión. Dicho esto, los informes también afirman que, a día de hoy, el suministro está garantizado en la isla. La preocupación no es por un apagón mañana, sino por la tendencia si no se acelera la renovación del parque generador.

Cortes recientes: lo que ya ha pasado en las islas

Para entender el riesgo real, ayuda mirar lo que ha ocurrido en los últimos años. En 2019, Tenerife se quedó a oscuras por completo —el famoso incidente de energía cero— tras un fallo en la subestación de Granadilla que provocó una reacción en cadena en la central de Las Caletillas. Casi un millón de personas sin luz durante horas, aunque los servicios esenciales funcionaron con generadores.

En 2023, La Gomera vivió su propio cero energético por un incendio en la central térmica de El Palmar. Los 21.800 residentes se quedaron sin suministro, y la restauración llevó muchas horas, con generadores traídos de otras islas. La Palma ha encadenado varios apagones masivos entre 2025 y 2026 por problemas en la central de Los Guinchos, y en la propia Gomera se registró un corte de unos 17 minutos este mismo año por la desestabilización de un generador.

El patrón es claro: los apagones grandes ocurren, pero suelen estar ligados a fallos técnicos concretos —un generador que se dispara, un incendio, una subestación que falla— y no a un colapso general por exceso de demanda. La buena noticia es que, en todos esos casos, la luz volvió en cuestión de minutos u horas, y los hospitales, aeropuertos y puertos mantuvieron su operativa con equipos de respaldo.

Consejo Ten siempre una linterna y una batería externa cargada en casa; en los apagones anteriores, la mayoría de las molestias vinieron de no poder cargar el móvil o moverse por casa sin luz.

Qué está haciendo el Gobierno canario

Las autoridades no están de brazos cruzados. El Gobierno de Canarias ha declarado la emergencia energética y está desplegando plantas de generación de emergencia con el objetivo explícito de mitigar el riesgo de apagones. Hay al menos seis proyectos en marcha, y una segunda planta de emergencia está en camino para Fuerteventura. Además, el ejecutivo autonómico negocia con el Estado cambios en las licitaciones y prórrogas para renovar las centrales térmicas de Tenerife y Gran Canaria.

Redeia, por su parte, está invirtiendo en sistemas de almacenamiento de energía —baterías, básicamente— para mejorar la estabilidad y la seguridad de los sistemas canarios. La idea es que, cuando una central veterana diga basta, haya respaldo suficiente para aguantar el golpe sin que el usuario note nada. El problema es que la transición hacia renovables y almacenamiento avanza más despacio de lo que envejecen las centrales actuales.

Un apunte importante: el gran apagón que sufrió la península ibérica en abril de 2025 no afectó directamente a Canarias, porque las redes son independientes. Pero sí provocó un refuerzo de las medidas de estabilidad en todo el país, incluidas las islas, y puso el foco sobre la fragilidad de los sistemas no peninsulares.

Vivir en Gran Canaria con la cabeza fría

¿Significa todo esto que deberías cancelar tus planes o vivir con miedo a quedarte a oscuras? En absoluto. El riesgo de cortes puntuales —de minutos o unas pocas horas— es más alto que en la Europa continental, y conviene tenerlo presente. Pero no hay ninguna razón técnica para esperar un apagón catastrófico y prolongado, y menos en una fecha concreta como este mes de julio.

Lo sensato es prepararse con medidas proporcionadas: una linterna, algo de comida no perecedera, agua embotellada y una batería externa para el móvil. Si vives en un edificio con ascensor, conviene saber cómo se abren las puertas manualmente. Y si tienes un negocio, un pequeño sistema de alimentación ininterrumpida para el TPV y el ordenador puede ahorrarte un disgusto.

Los planes de protección civil existen y se activan cuando hace falta. En los incidentes anteriores, la recomendación oficial fue siempre la misma: mantener la calma, usar la electricidad con moderación cuando vuelve y reservar las llamadas al 1-1-2 para emergencias reales. Nada que no puedas manejar con un poco de sentido común.

Bueno saber Durante un apagón, los sistemas de pago con tarjeta y algunos servicios de telefonía pueden fallar temporalmente; llevar algo de efectivo encima es una precaución sencilla y eficaz.

Preguntas frecuentes

¿Hay riesgo real de un gran apagón en Canarias este verano?
El sistema es frágil y el riesgo estructural existe, pero no hay ningún aviso oficial que señale un colapso inminente en julio de 2026. Las autoridades están reforzando la red con plantas de emergencia.
¿Por qué preocupa más Gran Canaria que otras islas?
Porque es un sistema aislado, con centrales muy envejecidas y una pérdida de potencia prevista del 36% para 2028. Además, su red de transporte tiene puntos débiles en el norte y el sur.
¿Cuánto suelen durar los apagones en las islas?
En los incidentes recientes, la mayoría se resolvieron en minutos o unas pocas horas. Los servicios esenciales como hospitales y aeropuertos funcionan con generadores de respaldo.
¿Afectó el apagón de la península de 2025 a Canarias?
No directamente, porque las redes son independientes. Pero sí provocó un refuerzo de las medidas de estabilidad en todo el país, incluidas las islas.
¿Qué puedo hacer para prepararme sin caer en el alarmismo?
Lo básico: linterna, batería externa, algo de agua y comida no perecedera, y conocer cómo funciona tu edificio en caso de corte. Medidas sencillas y proporcionadas al riesgo real.

Stand: 15 de julio de 2026. Este artículo se basa en informes oficiales de Redeia, el Gobierno de Canarias y documentación técnica pública. No contiene afirmaciones sobre eventos no verificados.