Faltan 138 megavatios: el apagón puede llegar en cualquier momento

Las cifras son contundentes. En marzo de 2025, Red Eléctrica de España, como operador del sistema, constató en su informe anual de cobertura que a Gran Canaria le faltan 138 megavatios de capacidad de generación para garantizar el suministro. El déficit de Tenerife se cifra en 80 MW. Los picos de demanda en Gran Canaria alcanzan los 550 MW, frente a una capacidad total que debería ser el doble pero no lo es.

En una comisión parlamentaria el 9 de abril de 2026, el consejero Mariano Hernández Zapata fue claro: el riesgo de un «cero energético» — un apagón total — es real. En el peor escenario, restablecer el suministro llevaría entre 15 y 20 días.

El powership: 100 MW sobre el agua

La solución de Zapata: una central eléctrica flotante, un powership de clase Shark, que atracaría en el Puerto de La Luz en Las Palmas. La instalación aportaría 100 de los 138 megavatios que faltan. Seis motores en ciclo combinado alimentados con fuelóleo bajo en azufre o gasóleo marino.

El consejero comparó la situación con un naufragio: el powership es el bote salvavidas, una medida temporal mientras el buque principal hace agua. El objetivo sigue siendo la descarbonización mediante renovables, pero a corto plazo hay que asegurar el suministro.

La brecha energética en cifras

  • Déficit Gran Canaria: 138 MW (Red Eléctrica, marzo 2025)
  • Déficit Tenerife: 80 MW
  • Capacidad powership: 100 MW (clase Shark, 6 motores)
  • Plantas de emergencia Telde: 2 instalaciones de 35 MW (Ayagaures + Disa), propano
  • Renovables autorizadas: 311,59 MW (71 parques eólicos y solares)
  • Recuperación tras apagón: 15–20 días en el peor caso

Resistencia: puerto, vecinos, oposición

El plan es polémico. La Autoridad Portuaria de Las Palmas, presidida por Beatriz Calzada, no se ha pronunciado públicamente, señal de que el proyecto no genera entusiasmo unánime en el puerto. El powership ocuparía unos 200 metros de muelle que se restarían al tráfico comercial.

A ello se suma la cuestión de la contaminación. Una planta regasificadora fue rechazada recientemente en parte por la calidad del aire en la zona urbana: Las Palmas tiene poco margen para emisiones industriales adicionales dada la cercanía del puerto al centro de la ciudad. Un buque quemando combustibles fósiles agravaría este problema.

Desde la oposición, Yoné Caraballo (NC-bc) calificó el powership de «ocurrencia» y advirtió: un sistema insular aislado que depende de un barco, que a su vez depende de suministro de combustible por buques cisterna, genera nuevas vulnerabilidades, especialmente en tiempos de conflictos internacionales.

Las plantas de emergencia en Telde

En paralelo al powership, en Telde avanzan dos proyectos de emergencia. En El Goro se instalarán dos centrales flexibles: una gestionada por Ayagaures y otra por Disa, con una capacidad conjunta de unos 35 MW. Ambas funcionarán con propano y tienen un horizonte máximo de tres años.

Carlos Medina, decano del Colegio de Ingenieros Industriales de Canarias, criticó esta solución como insuficiente. Incluso con los 35 MW, el déficit supera los 100 MW. Calificó el concurso exprés de «chapuza» sin encaje jurídico sólido: plantas diseñadas para operar solo en emergencias podrían acabar funcionando de forma continua.

La alternativa nuclear: ¿un reactor en el puerto?

Aún más radical es la propuesta de la Universidad de las Hespérides. Su Centro Peter Huber publicó en febrero de 2026 un estudio que plantea un reactor nuclear flotante en el Puerto de La Luz como alternativa a largo plazo, inspirado en el Akademik Lomonósov ruso, que genera 70 MW en el Ártico desde 2020.

Los autores argumentan: un reactor nuclear funcionaría durante décadas sin repostaje, sin emisiones y sin la dependencia de suministros de combustible por barco. El estudio es explícitamente crítico con el powership, que refuerza la dependencia fósil sin resolver el problema estructural.

Que la opción nuclear sea políticamente viable algún día es otra cuestión. Pero refleja la profundidad con la que se percibe la crisis energética de Gran Canaria, incluso en el ámbito académico.

¿Qué viene ahora?

La decisión sobre el powership está ahora en manos de la Autoridad Portuaria. Zapata subrayó la predisposición del ente para estudiar el proyecto. Paralelamente, instó al Estado a convocar de forma inminente un nuevo concurso de renovación de centrales térmicas en Canarias, la solución real del problema.

Zapata también señaló los 311,59 MW de nuevos parques eólicos y solares ya autorizados, así como 125,5 millones de euros en fondos Next Generation de la UE para la autosuficiencia energética de las islas. A largo plazo, el archipiélago se descarbonizará. A corto plazo, Gran Canaria se enfrenta a la pregunta: ¿cómo se superan los próximos dos o tres años sin que se apaguen las luces?