Qué mide ese 61 por ciento y qué no
La pregunta a la que respondió que sí ese 61 por ciento no es: ¿está usted construyendo? Es: ¿se lo ha planteado alguna vez? Se trata de un dato de intención, no de volumen de obra. El mismo estudio de UCI recoge un 42 por ciento en España que se lo ha planteado y un 8,5 por ciento con un proyecto concreto. La distancia sigue siendo llamativa: nueve puntos por delante de Extremadura, en una comunidad donde el suelo edificable es especialmente escaso. La disposición es mayor allí donde construir resulta más difícil.
Unos 3.000 euros de mercado frente a unos 1.500 de obra
La razón está en la estadística de precios. El Colegio de Registradores registra una media de 3.052 euros por metro cuadrado para la vivienda usada en Canarias en el segundo trimestre de 2026, y Fotocasa 3.375 euros en agosto de 2026. En cambio, las referencias españolas de coste de construcción para 2026 sitúan la ejecución material de una vivienda unifamiliar entre 1.300 y 1.700 euros por metro cuadrado, y entre 1.800 y 2.500 con honorarios e impuestos, siempre sin suelo. Entre comprar y construir hay, por tanto, una brecha de unos mil euros por metro cuadrado. La Provincia lo traduce en un ejemplo: una casa que en el mercado cuesta 300.000 euros saldría por unos 220.000 en autopromoción, y advierte de que el ahorro esperado de 120.000 o 150.000 euros no se produce.
El presupuesto declarado no sube en línea recta
La Provincia coloca al lado una segunda serie: el presupuesto que los compradores canarios declaran estar dispuestos a destinar a una casa. En 2026 es de 196.704 euros; en 2024 era de 113.911, un aumento de 82.793 euros o del 72,7 por ciento. Pero la serie tiene un valor intermedio que desmonta el relato sencillo: en 2025 fue de 208.375 euros, unos 11.700 más. Respecto al año anterior, por tanto, los presupuestos declarados han caído alrededor de un 5,6 por ciento. Más plausible que una explosión de la capacidad de pago es un techo que marcan los ingresos y el coste del crédito: el salario medio bruto en Canarias se situó en 25.120,38 euros anuales en el último dato disponible.
El primer filtro es el suelo
Los costes de obra sin suelo son una cuenta incompleta, y en un archipiélago el suelo es la parte más cara. La Provincia señala el terreno como primera barrera: primero la compra de un solar adecuado, después proyecto, licencias y gastos asociados. A comienzos de septiembre de 2026, el presidente canario, Fernando Clavijo, citó la escasez de suelo urbanizable entre las razones del déficit de 30.000 viviendas que él mismo mencionó, una afirmación del Gobierno sin respaldo independiente. Al mismo tiempo, el análisis del observatorio canario de la vivienda que cita La Provincia muestra que no falta simplemente superficie: el suelo urbano consolidado tendría capacidad para unas 125.000 viviendas.
Licencia, tiempo y el orden en que se mueve el dinero
La tercera condición es el tiempo, y es la razón de que exista la Ley 7/2026, de 31 de julio. La norma refuerza la declaración responsable y la comunicación previa frente a la licencia clásica y generaliza el silencio administrativo positivo. El preámbulo describe la situación de partida: el plazo de tres meses se había convertido en años en algunos municipios, y hoy los ayuntamientos canarios hablan más bien de unos seis meses. Lo decisivo es entonces cómo encaja eso con la financiación. Una hipoteca de autopromoción se dispone por tramos contra certificaciones de obra y exige tener ya el solar, el proyecto visado y la licencia. El ahorro propio financia por adelantado la parte más cara antes de que entre el banco.