Si hay un lugar donde Sara Carbonero ha encontrado la paz en los últimos tiempos, ese está en las Islas Canarias. Pero no hablamos de las rutas turísticas más trilladas ni de los arenales masificados. La periodista ha puesto el foco en un rincón muy concreto del archipiélago: la octava isla, La Graciosa, y su pequeña pedanía de Pedro Barba. Un enclave donde el tiempo parece detenerse y donde el sonido del mar es la única banda sonora.

Tras un susto de salud a principios de 2026 que la llevó a ser operada de urgencia en Lanzarote, Carbonero no solo no ha rehuido las islas, sino que ha reforzado su vínculo emocional con ellas. Ha vuelto en varias ocasiones, la última coincidiendo con la Lanzarote International Cup, y ha aprovechado para reencontrarse con sus playas, su gastronomía y, sobre todo, con esa calma que tanto predica en sus redes sociales.

Pedro Barba: el secreto mejor guardado de La Graciosa

El epicentro del refugio de Sara Carbonero tiene nombre propio: Pedro Barba. Esta diminuta localidad en La Graciosa es un antiguo asentamiento de pescadores reconvertido en un oasis de tranquilidad. Aquí no hay carreteras asfaltadas, el tráfico brilla por su ausencia y la mayoría de los desplazamientos se hacen a pie o en bicicleta. Las casas blancas se alinean frente a un mar turquesa, y la sensación de aislamiento es total.

Fue aquí donde la periodista recibió el año 2026 junto a su íntima amiga Isabel Jiménez, su pareja y sus hijos. Alquilaron una casa con vistas al mar, con su propio embarcadero y una pequeña playa casi privada. Las jornadas transcurrían entre sesiones de yoga, barbacoas al atardecer y largos paseos por la orilla. El plan perfecto para quien busca desconectar del ruido mediático y reconectar con lo esencial.

Playas volcánicas y paisajes de otro planeta

Aunque las fuentes no asocian directamente a Sara Carbonero con una playa de arena negra en concreto, el carácter volcánico lo impregna todo. La Graciosa forma parte del Parque Natural del Archipiélago Chinijo, y su paisaje es un recordatorio constante de su origen eruptivo. Montaña Amarilla, uno de los puntos que visitó en jeep durante su estancia, ofrece una paleta de colores que va del ocre al dorado, con Lanzarote recortándose al fondo.

En Lanzarote, la periodista ha sido vista paseando por la playa de Los Pocillos, en Puerto del Carmen. Se trata de un arenal amplio, de arena dorada y aguas tranquilas, ideal para familias. No es un lugar secreto, pero sí un rincón que invita a la relajación sin las aglomeraciones de otras zonas más turísticas. La combinación de ambas islas le permite alternar la soledad casi absoluta de La Graciosa con la comodidad y los servicios de Lanzarote.

Consejo Para vivir la experiencia completa al estilo Sara Carbonero, dedica al menos tres días a La Graciosa y alójate en una de las casas de Pedro Barba; la desconexión está garantizada.

La Geria: una cata entre volcanes

Más allá de las playas, hay otro paisaje que ha conquistado a la presentadora: La Geria. Esta zona vitivinícola del interior de Lanzarote es un espectáculo visual. Las vides crecen en hoyos excavados en la ceniza volcánica, protegidas por pequeños muros de piedra que las resguardan del viento. Es una estampa única en el mundo, y Carbonero no ha dudado en disfrutarla con una cata de los famosos vinos volcánicos de la isla.

Esta visita, realizada durante su viaje más reciente, demuestra que su relación con Lanzarote va mucho más allá del turismo de sol y playa. La isla le ofrece una combinación de naturaleza extrema, gastronomía local y un ritmo pausado que encaja a la perfección con la filosofía de vida que transmite en sus apariciones públicas.

Cómo planificar tu propia escapada al refugio de Sara

Llegar a La Graciosa es parte de la aventura. No hay aeropuerto, así que el único acceso es en ferry desde el pequeño puerto de Órzola, al norte de Lanzarote. En apenas 25 minutos de travesía te plantas en Caleta de Sebo, el núcleo principal de la isla. Desde allí, un camino de tierra te lleva a Pedro Barba, donde se encuentran las casas de alquiler que han servido de refugio a la periodista.

El precio de estas viviendas ronda los 1.500 euros por semana, una cifra que puede variar según la temporada. La experiencia incluye playa propia, un silencio casi absoluto y la posibilidad de explorar calas vírgenes como Montaña Amarilla en excursiones organizadas en jeep. Si prefieres la comodidad de Lanzarote, la zona de Puerto del Carmen y sus playas como Los Pocillos ofrecen una base excelente para combinar relax y servicios.

Bueno saber En La Graciosa no hay grandes supermercados ni farmacias; lleva todo lo necesario desde Lanzarote para no depender de los escasos comercios locales.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se aloja Sara Carbonero en Canarias?
Su refugio principal está en Pedro Barba, una pequeña localidad de La Graciosa, donde alquila casas frente al mar junto a su familia y amigos.
¿Qué playas visita en sus escapadas?
En La Graciosa ha visitado Montaña Amarilla y la playa de Pedro Barba. En Lanzarote, se la ha visto paseando por Los Pocillos, en Puerto del Carmen.
¿Cómo se llega a La Graciosa?
Solo se puede acceder en barco desde el puerto de Órzola, al norte de Lanzarote. El trayecto dura unos 25 minutos.
¿Es caro alojarse en Pedro Barba?
Las casas de alquiler en esta zona rondan los 1.500 euros por semana, aunque el precio puede variar según la temporada y la propiedad.
¿Qué otras actividades ha hecho Sara Carbonero en Lanzarote?
Además de playa, ha disfrutado de una cata de vinos en La Geria, la zona de cultivo sobre ceniza volcánica, y ha aprovechado para recorrer paisajes volcánicos.

Stand: julio de 2026. Los precios y condiciones de acceso mencionados pueden variar según la temporada y la disponibilidad.